¿Quien no recuerda lo fastidioso de tener que hacer la digestión durante un par de horas antes de poderte meter en la piscina?

–       “Cuidado con el desagüe… , en esta piscina murió un niño succionado…”¿cuántas veces lo habéis escuchado de pequeños ?  esta era una de las historias que habitualmente afectaba a la  piscina en  la que te estabas bañando, lógicamente cuando creces caes en la cuenta de que no solo era la piscina en la que tú te bañabas la que succionaba niños… las de otros lugares también y además con detalles más macabros de la misma historia. ( esta desgraciadamente puede que sea mas realidad que ficción, ¡ojo!)

–       “Cuidado, que esta piscina tiene un producto químico, que si te meas  el agua cambia de color y te rodea un cerco rojo”.

Esta marcó a muchos niños su infancia. Era un mito que haya por los años setenta ya se había difundido de manera viral. Y todos los niños hacíamos caso omiso a esta directriz ya que nadie se atrevía a aliviar sus aguas menores dentro de la piscina por si acaso. Todo el mundo defendía esta teoría y tenían amigos o conocidos que habían presenciado en directo tal bochorno.

Te la jugabas, teniendo en cuenta que podías ser multado y expulsado de la piscina, entre las miradas de todo el mundo. Uff!

“ Hasta que no hagas la digestión, (2 horas mínimo), no te metas al agua.”

¡Vaaaaya hombre! Sabíamos que era por nuestro bien y por el bienestar y tranquilidad de nuestras madres, pero…¡como fastidiaba!. Además pensádonlo bien si te tirabas dos horas haciendo la digestión después de comer, corrías el riesgo  de que se te juntara con la hora de la merienda y tener que esperar ¡¿¡dos horas más!?!

¿Y la ducha antes de bañarte?…

¿Recuerdas alguna mas? 😉

 

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